Emociones y salud

¿Somos responsables de nuestra salud?

“Si vas a cambiar, no lo hagas huyendo de algo, hazlo confiado y corriendo hacia algo mejor”

Responsabilizarnos de nuestra propia salud implica saber y entender cómo nuestras creencias y la percepción de ellas, controlan la expresión de nuestros genes.

En buena medida, nos han formado con la creencia que la salud tiene poco o nada que ver con nuestras emociones, así como el proceso de gestionarlas, investigaciones recientes con evidencia científica nos dicen que existe un vínculo entre lo que pensamos y nuestro estado de salud, de aquí que la manera mas importante de contribuir a nuestra buena salud es mediante la calidad de nuestros procesos de pensamiento.

Empezaremos por dejar considerar a las emociones como “buenas” o “malas”, es mejor considerarlas como una orientación.

Las emociones que nos parecen buenas nos guían hacia la salud, mientras que las que nos parecen malas quieren llamarnos la atención hacia comportamientos o percepciones que deberían ser cambiados.

La mayor parte de personas consideran que la felicidad es un buen sentimiento y la tristeza malo, la verdad es que ambas emociones son necesarias para funcionar como ser humano normal. 

Sin la tristeza, la experiencia de la felicidad no seria bien percibida.

El reto esta en mantener un equilibrio, procurar que las emociones entren y salgan como una marea que es esencial para limpiar el mar, nuestras emociones nos limpian el cuerpo y la mente.

Tu eres la única persona que puede hacer depósitos en tu banco de salud, es responsabilidad tuya y no la de tu doctor, de tu nutriólogo, de tu pareja ni de tus padres. No hay nada externo (doctores, dietas, medicamentos, suplementos, hierbas exóticas) que puedan hacer por uno lo que uno puede hacer por uno mismo.

Para sanar, uno debe ser el primero en iluminar con la luz de la compasión cualquier aspecto de nuestro interior que encontremos inaceptable (todos lo tenemos).

Esta colaboración tiene como objetivo hacerte reflexionar sobre aspectos que rara vez decidimos ponerle atención porque pensamos que no es posible o muy difícil intentar cambiar.

La analogía es como si nos metiéramos en nuestro smartphone en «Configuración», «General» «Actualización de software»y empezáramos a hacer cambios para mejorar y optimizar el rendimiento de la manera como abordamos las situaciones a las que nos enfrentamos hoy en día y que tiene que ver con nuestro bienestar y felicidad.

¿Como se hace? Aquí algunas recomendaciones de los expertos:

  • Es muy importante saber y entender que hay que darse oportunidad para escucharnos a nosotros, por ejemplo, preguntarse lo siguiente:
  • ¿Qué quiero?, ¿qué necesito? ¿Estoy satisfecha con la vida que llevo?
  • ¿En qué medida mis esfuerzos son dirigidos a cumplir expectativas de los demás en relación a mis propias expectativas?
  • ¿Quién quiero ser yo?
  • ¿Me siento solo?
  • ¿Qué me molesta de estar conmigo?,
  • ¿Que no estoy escuchando de mi?
  • ¿Cuáles son mis quejas y qué pretendo cambiar con ellas. Recuerda que la queja busca soluciones afuera. ¿Estoy buscando soluciones afuera?¿Me he dado el permiso de buscarlas dentro de mí?
  • ¿Estoy protagonizando el papel de víctima? ¿Qué ventajas tengo de ello?
  • Hay una frase que viene bien recordar cuando sintamos ansiedad: “Si con todo lo que tienes no eres feliz, con todo lo que crees que te falta, tampoco lo serás” Erich Fromm.
  • Dejar de hablar de los demás, dejar de buscar la causa afuera, muchas veces aquello que no podemos ver en nosotros, lo proyectamos en el otro.
  • Por ejemplo, por repetición: nos molesta lo que hace la otra persona porque nosotros también lo hacemos y nos juzgamos por ello.
  • O por oposición: nos molesta lo que hace la otra persona porque nosotros hacemos justo lo contrario y no nos permitimos ese comportamiento.
  • Reservar un tiempo para iniciar un dialogo interior como si estuviéramos hablando con nuestro mejor amigo o amiga. Darse cuenta que cada uno de nosotros tiene un sabio interior que sabe que hacer, eso lo sabemos porque generalmente somos muy buenos para dar consejos a otro, el ejercicio consiste en darnos consejos como si un amigo nos estuviera contando su problema y nosotros, con serenidad e inteligencia, le damos un consejo brillante.
  • Preguntarse. ¿hasta que punto voy a dejar de justificarme para no cambiar?
  • Otro ejercicio muy efectivo es tomar una hoja en blanco e intentar completar lo siguiente: 
  •  Me enoja que…., Me da tristeza que…, Me duele que…, Me siento culpable cuando…, Me da vergüenza cuando…, Me aterroriza que…, Me siento mala persona cuando…, Me da miedo cuando…
  • Inmediatamente después escribe en otra hoja una carta dirigida a ti mismo, escribe todo lo que venga a la mente rápidamente y sin pausa, guardarla y léela en un momento de tranquilidad, esto es un ejercicio muy poderoso de autoconocimiento de esa parte difícil que la mayor parte de las veces esquivamos.
  • Aprovecha el miedo y el conflicto para entrar a esa cueva oscura que es donde esta el material para trabajar en uno mismo.
  • Analiza el miedo, trata de entender y sentir que todos los temores son basados en el futuro, en lo que va a ocurrir.
  • La forma de desarmarlo es empezar a creer que, en la intensidad plena del instante presente nunca hay nada que temer, sino sólo algo con lo que hay que lidiar. Se trata de una sutileza, pero es del todo cierta: el temor que experimento en el ahora en realidad no está basado en este mismo instante; lo que da miedo es lo que pienso o creo que pasará después.

“Toda historia respira vida e inspiración a través del conflicto. No es diferente en la vida real. La historia de tu vida será tan interesante como el nivel de conflicto que estés dispuesto a superar.

Intenta dejar de hacerte la pregunta recurrente: “¿Porque me pasa esto a mí?, sino mas bien entender que las luchas, los conflictos, las caídas y las barreras están ahí para hacer de tu vida una historia interesante, una historia que valga la pena vivir y contar”

Enric Corbera – Curso: Coronavirus: como crecer ante la adversidad. El tesoro de la Sombra.

Julián Hernández – La Revolución Emocional.

Víctor Hugo Manzanilla – Despierta a tu héroe interior

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