

«Eres el dueño de tu vida y tus emociones, nunca lo olvides. Para bien o para mal»
Si has asistido en los últimos meses a la consulta, muy probablemente hemos hablado de los cambios físicos, hormonales y emocionales que ocurren en periodo de la perimenopasia y específicamente de la menopausia.
Hemos hablado de empezar a «verte a ti misma» «empezar a ver adentro de ti», «dejar de ver gradualmente afuera», «empezar a cumplir tus propias expectativas», etc.
En este escrito pretendo abundar sobre como empezar a hacerlo siguiendo los consejos de los expertos:
Lo primero que hay que aceptar es que sufrimos porque no aceptamos lo que nos va ocurriendo a lo largo de la vida y porque el intelecto nos hace creer que podemos cambiar la realidad externa para adecuarla a nuestros propios deseos, aspiraciones y expectativas. Cuando vemos que esto no ocurre, empezamos a reaccionar con queja, enojo, resentimiento, ansiedad, tristeza y eventualmente depresión.
Hay que tratar de entender que todo lo que creemos saber acerca del mundo y de los demás es una proyección de lo que en realidad creemos que sabemos acerca de nosotros mismos. Es decir, vemos el mundo no como es, sino como somos. De ahí la importancia de conocernos a nosotros mismos.
¿Como me conozco? Algunas veces le doy una hoja en blanco a una paciente y le pido que me escriba 10 cosas que este haciendo actualmente y que le reporten placer y que no tenga que ver con otras personas, la mayoría no llega a 3, esta una manera sencilla de saber si realmente te conoces, lo paradójico es que la misma lista se puede llenar con facilidad cuando se trata de poner las cosas que le gustan a las personas que conviven con nosotros (esposo, hijos etc).

Este simple ejercicio (la hoja de papel con 10 cosas que te den placer) es una manera muy divertida de empezar a conocerte y de iniciar esta «mirada interior», pone de manifiesto que la atención principal esta puesta en lo que ocurre afuera.
Si no sabes que te gusta, o no pudiste llegar a las 10, puedes empezar. escribir 7-10 cosas que creas que te gustan y empezar a realizarlas poniendo la mayor atención a las sensaciones que vas experimentando, recuerda como jugabas cuando eras una niña e intenta permanecer en ese estado el mayor tiempo posible antes que el intelecto interrumpa la actividad reclamando actividades productivas.
En pocas palabras, intenta apagar la mente y conectar con el corazón.
Otra forma de conectarse es recordar los momentos en donde te hayas sentido en paz contigo misma, con los demás y con la vida. Te podrías dar cuenta que has estado tan acostumbrada a mirar hacia afuera que te has olvidado de lo mas importante: de ti misma.
Otra manera de empezar es dedicarte a hacer nada por 20 minutos, si puedes una hora, y si la experiencia de estar contigo se vuelve insoportable, pregúntate «¿A qué me estoy resistiendo? ¿que es lo que no estoy aceptando?», la respuesta te mostrará que el origen de la perturbación esta en tu mente, en la interpretación subjetiva y distorsionada que estas haciendo de la realidad. Acoge tus emociones por más dolorosas que sean y atrévete a sentir el vacío.
No lo temas, acéptalo, es una puerta, al otro lado te estas esperando.

¿Cómo saber que tienes la mirada hacia ti?
Cuando estas muy relajada, tranquila y serena.
Cuando eres capaz de elegir tus pensamientos, actitudes y comportamientos, cosechando resultados emocionales satisfactorios de forma voluntaria
También te estas mirando cuando dejas de perturbarte a ti misma, haciendo interpretaciones de la realidad mucho más sabias, neutras y objetivas.
Cuando permaneces en silencio y escuchas con toda tu atención las señales que te envía tu cuerpo.
Sabemos que estamos en contacto con nosotros cuando conseguimos ver el aprendizaje de todo cuanto nos sucede.
Cuando sentimos que formamos parte de la realidad y nos sentimos uno con ella.
Cuando experimentamos una profunda alegría y gratitud por estar vivos. Cuando confiamos en nosotros mismos y en la vida.
Cuando abandonamos la necesidad de querer cambiar el mundo y lo aceptamos tal como es, aportando sin expectativas nuestro granito de arena.
Cuando empezamos a entender que no somos nuestras creencias, que nos han servido para adaptarnos al entorno social y económico en el que hemos nacido y nos hemos desarrollado.
Cuando entendemos que hemos sido encarcelados poco a poco, imperceptiblemente, por nuestras reacciones emocionales y, en consecuencia, de nuestras circunstancias.
Cuando independientemente de cómo sean nuestras circunstancias externas, a nivel interno sentimos que todo está bien y que no nos falta de nada.
Cuando vivimos de forma consciente, dándonos cuenta de nuestros automatismos psicológicos.
Cuando aceptamos a los demás tal como son, ofreciendo en cada interacción lo mejor de nosotros mismos.

¿Cómo saber cuando estas viendo hacia afuera?
Cuando estas muy tensa, estresada y desequlibrada.
Cuando permites que tu estado de animo dependa de situaciones externas, cuando pones tu bienestar en cosas y eventos que no controlas.
Cuando sientes enojo, resentimiento verguenza, impotencia, cuando te descubres rumiando pensamientos tóxicos y nocivos una y otra vez.
Cuando tratas que la realidad se adapte a tu necesidades, deseos y expectativas, cuando te sientes víctima y te pasas hablando de la culpa que tienen los demás de tu malestar. Cuando tomas las cosas como algo personal, Cuando no aceptas a los demás y tratas por todos los medios de cambiarlos para amoldarlos a como, según tú, deberían ser.
Cuando constantemente estas mirando al pasado y empleas constantemente el «hubiera», cuando te preocupas por algo que todavía no ha sucedido.
Cuando permaneces cerrada en ti misma por miedo a que te lastimen, cuando nunca es suficiente con lo que te ofrece la vida. Cuando actúas movida solo por reconocimiento o aprobación.
Cuando crees que sabes todo y te cierras a nuevas formas de aprendizaje.
¿Ves que sencillo es empezar a darte cuenta hacia donde enfocas tu valiosa atención?

Por otra parte ,si estas experimentado sufrimiento, quizá te ayude entender que este tiene la función de hacernos sentir que nos estamos equivocando.
¿Como es eso? muy simple: Si tu intrepretacion del evento te causa sufrimiento, estas actuando desde la ignorancia. Si te reporta paz interior, armonía y satisfacción no cabe duda que estarás actuando desde la sabiduría.
Es importante entender que dentro de cada uno de nosotros existe una dualidad, dos fuerzas antagónicas: EL AMOR y EL MIEDO, que luchan por ocupar un lugar destacado en nuestra vida. El primero nos hace VIVIR, el segundo nos sirve para SOBREVIVIR.
¿Cómo saber que estas SOBREVIVIENDO? Lo sabes cuando tu interpretación del evento te reporta sufrimiento ya que estas actuando desde la ignorancia.
¿Cómo empezar el proceso de este cambio de la sobrevivencia (miedo) a vivir (amor)?

Los japoneses tiene un concepto que puede ayudar a entender este proceso de crecimiento: se llama KENSHO Y SATORI. Ambos elementos bailan con nosotros durante toda la vida y están diseñados para hacernos crecer como individuos, almas y seres humanos.
Postulan que todos podemos crecer mediante el KENSHO, es decir el sufrimiento o dolor o mediante el SATORI que es la intuición.
El dolor (KENSHO)) entra en nuestra vidas para invitarnos a hacer un cambio, dependiendo de nuestra reacción a esta situación, eventualmente aprendemos de ello y nos hace resilientes, en el mejor de los casos nos hace apreciarnos y amarnos mejor, la otra alternativa es seguir y seguir hasta que se obtenga el aprendizaje. Este proceso es regularmente gradual y lento, tanto que prácticamente no lo notamos en ese momento, pero si hacemos un recuento de los últimos tres años en nuestra vida de esos momentos, notaremos que somos personas diferentes ya que esos momentos nos construyen con el tiempo.
La otra manera es crecer mediante SATORI, que es mucho más placentera, es el crecimiento por intuición. La mayor parte de las veces parece venir de manera aleatoria, una frase que leíste, una película, una historia, una sonrisa, enamorarnos, a propósito de un cambio repentino o forzoso. es cuando dejamos de ver hacia afuera y nos sumergimos en mirarnos a nosotros mismos encontrando nuevas ideas, revelaciones y despertares, esta posición nos da la oportunidad de mirar y experimentar momentos «dolorosos»con una luz completamente diferente, el momento de dolor no es mas que la forma en la que el universo te dirige para el siguiente paso en tu vida.

Este proceso nos da la oportunidad de saber cuáles son las creencias que gobiernan inconscientemente nuestra vida; qué nos mueve a ser cómo somos; cuáles son nuestros patrones de conducta automáticos e impulsivos; de qué tenemos miedo; cuál es nuestro mayor deseo; cómo queremos que nos vean los demás; cuál es nuestra visión general y subjetiva del mundo, etc.
Todos estos cuestionamientos se hacen mediante una mirada interior.
Aunque la tónica general es culpar a los demás de los que nos pasa, en realidad tan solo podemos ser víctimas de nosotros mismos, de la programación de nuestro intelecto.
Al ir mas allá de este condicionamiento , nos permite interactuar con la realidad externa de otra manera, mucho más sabia, objetiva y serena.
Recuerda que este periodo de cambio hormonal te brinda la oportunidad de cambiar estos condicionamientos y creencias que ya no funcionan.
Al darnos cuenta que podemos dejar de reaccionar reactiva e impulsivamente y que se tiene la posibilidad de adoptar la respuesta y actitud que más nos convenga en cada momento, es decir, la que consiga preservar nuestra paz y felicidad interior, nos percatamos que tener la razón todo el tiempo, se convierte en un propósito tan absurdo e infantil como carente de sentido.
Así llega el día en que las interpretaciones de lo que nos sucede están basadas en la sabiduría que llena nuestro interior de felicidad, paz interior y finalmente amor.
Finalmente, mas allá de contar con esta información de sabiduría verificada, es necesario contar con la energía para ponerla en practica.
Por ello, pon atención a las señales que tu cuerpo te manda, cuida lo que comes, respira profundamente mas a menudo, practica la actividad física con regularidad, intenta trabajar el pensamiento positivo, practica yoga y/o meditación, y, en definitiva, busca mas momentos para hacer actividades que te procuren placer sin ningún otro motivo, empieza la fascinante tarea de reconocerte a ti misma.
Anímate a mirar dentro de ti, hacia tu mundo interior, porque, aunque te cueste reconocerlo, tú eres la responsable de tu felicidad y tu sufrimiento, en ti conviven la enfermedad y la cura.
Vilaseca, Borja. Qué harías si no tuvieras miedo (edición ampliada) (Spanish Edition). Penguin Random House Grupo Editorial España.
Vishen Lakhiani, El código de las mentes extraordinarias. Editorial EDAF, 2018
Clay Newman, El Prozac de Seneca. Claves para enfrentar problemas existenciales con sabiduría.


Vivir con un Corazón en orden♥️👏🙏🏼✨
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